Abby Johnson: Cuando la verdad y la fe cambian una vida para siempre

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Hay historias que no sólo nos conmueven, sino que nos muestran el poder transformador de la verdad y del amor de Dios. La vida de Abby Johnson es una de esas historias que nos recuerdan que la misericordia de Dios llega hasta los lugares más oscuros y dolorosos, y que siempre hay esperanza de volver a empezar.

Del activismo pro-aborto a la verdad que la confrontó

Durante años, Abby Johnson trabajó para Planned Parenthood, la organización de abortos más grande de Estados Unidos. Empezó como voluntaria, con la sincera intención de ayudar a mujeres en crisis, y llegó a ser directora de una clínica donde directamente se realizaban miles de abortos al año.

Ella misma cuenta que, aunque intentaba convencerse de que estaba haciendo lo correcto, su corazón estaba inquieto. Y aunque se esforzaba por justificar su trabajo, algo dentro de ella no estaba en paz.

Todo cambió el día en que, por primera vez, asistió personalmente a un aborto guiado por ultrasonido. Lo que vio en esa pantalla —el cuerpo de un bebé defendiéndose, su pequeño corazón latiendo— rompió todas las mentiras con las que había tratado de tranquilizar su conciencia. En ese momento, comprendió que no estaba ayudando a nadie, y que, al contrario, estaba participando en la muerte de seres humanos inocentes.

La fe que la rescató del abismo

Pero el cambio de Abby no fue sólo intelectual o emocional. Dios la estaba esperando. A lo largo de su camino, personas de fe católica la habían acompañado con amor y oración, incluso cuando ella defendía el aborto cientos de católicos rezaban afuera de Planned Parenthood. Fue ese testimonio silencioso, constante y compasivo, el que fue sembrando en su corazón preguntas y dudas.

Después de salir de Planned Parenthood, Abby comenzó un camino de conversión profunda, que la llevó finalmente a abrazar la fe católica. Descubrió en la Iglesia no sólo la verdad sobre la vida humana y su dignidad, sino también la infinita misericordia de Dios, capaz de perdonar y sanar cualquier pecado.

En la Eucaristía y en la confesión, Abby encontró la paz y el perdón que tanto anhelaba. Hoy, ella misma reconoce que fue el amor de Dios, revelado en la fe católica, lo que le dio la fuerza para romper con su pasado y comenzar una vida nueva.

Del dolor al apostolado: un testimonio para el mundo

Hoy, Abby Johnson no solo defiende la vida de los no nacidos, sino que anuncia la misericordia y el perdón que Dios ofrece a todos, incluso a quienes han participado en el aborto.

Fundó la organización “And Then There Were None” (“Y no quedó ninguno”), dedicada a ayudar a otros trabajadores de clínicas de aborto a dejar ese mundo y encontrar un camino de esperanza. A través de charlas, libros y testimonios, Abby habla de la dignidad de la vida humana y del poder transformador de la gracia de Dios.

Un mensaje de esperanza para todos

La historia de Abby Johnson es un mensaje claro: nadie está demasiado lejos para el amor de Dios. No importa cuán profunda sea la herida, su misericordia es siempre más grande.

Su vida nos invita a creer en la verdad, pero también en el poder del perdón. A mirar con esperanza nuestras propias heridas, sabiendo que Dios puede hacer nuevas todas las cosas.

Y nos recuerda algo más: a veces, la mayor lucha por la vida no está fuera, sino dentro de nuestro propio corazón. Pero cuando abrimos el corazón a Dios, Él es capaz de transformar incluso las historias más oscuras en historias de redención y amor.

Así, Abby Johnson, que un día trabajó por la muerte, hoy lucha incansablemente por la vida, desde la fe católica que le devolvió la paz, el sentido y el amor verdadero.

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