Julio: un buen mes para descubrir que las lecturas de la Misa cuentan una historia

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Biblia abierta junto a un calendario de julio de 2026, iluminados por una luz cálida, como símbolo del recorrido espiritual que proponen las lecturas dominicales de la Iglesia.
Una Biblia abierta y un sencillo calendario recuerdan que las lecturas de la Misa no aparecen al azar: cada domingo forma parte de un camino con el que la Iglesia nos ayuda a conocer y seguir mejor a Jesucristo.

Muchos llegamos a la Misa con el corazón dispuesto, pero sin saber qué Evangelio vamos a escuchar ese día. Y no pasa nada. La Iglesia no espera que todos seamos especialistas en la Biblia. Sin embargo, cuando descubrimos cómo están organizadas las lecturas, la experiencia cambia por completo.

Las lecturas de la Misa no se eligen al azar. La Iglesia las ha organizado siguiendo un camino que busca ayudarnos a conocer poco a poco a Jesucristo y a crecer como discípulos. Cada domingo y cada día van dando un paso más. Es como leer un libro capítulo por capítulo, en lugar de abrirlo siempre por una página distinta.

Por eso vale la pena, cuando sea posible, leer el Evangelio antes de ir a Misa. Puede hacerse en la Biblia, en un misal o incluso en alguna aplicación confiable. No se trata de estudiar grandes comentarios ni de preparar un examen. Basta con leerlo con calma y preguntarse: “¿Qué quiere enseñarme hoy el Señor?”.

Cuando después escuchamos ese mismo Evangelio proclamado en la iglesia, ya no nos resulta completamente nuevo. Nuestra atención aumenta, entendemos mejor la homilía y descubrimos detalles que quizá habrían pasado desapercibidos.

El mes de julio de 2026 ofrece un buen ejemplo de esa pedagogía. A lo largo de los domingos, Jesús nos va llevando paso a paso por un mismo camino.

Primero nos invita a acercarnos a Él y a aprender de su mansedumbre y humildad. Después nos habla del sembrador y nos pregunta qué clase de tierra es nuestro corazón. Más adelante nos enseña que el Reino de Dios crece incluso en medio de las dificultades, como el trigo que convive por un tiempo con la cizaña. Finalmente, nos presenta el Reino como un tesoro tan valioso que merece entregar todo por alcanzarlo.

Vistas por separado, son cuatro hermosos Evangelios. Vistos en conjunto, forman un verdadero itinerario espiritual. Es como si Jesús nos dijera: “Ven conmigo, escucha mi palabra, deja que transforme tu vida y descubre que seguirme vale más que cualquier otra cosa”.

Eso ocurre durante todo el año litúrgico. Algunas veces la secuencia es más evidente que otras, pero siempre existe una intención pastoral detrás de la selección de las lecturas. La Iglesia nos va educando con paciencia, domingo tras domingo, casi sin que nos demos cuenta.

En Nacer de Nuevo queremos acompañarte también en ese camino. Al comenzar cada mes procuraremos presentar, de manera sencilla, el hilo conductor de los Evangelios dominicales. No para sustituir la lectura personal ni la homilía, sino para ayudarte a descubrir la belleza del recorrido que la Iglesia nos propone.

Quizá la próxima vez que escuches al diácono o al sacerdote decir: “Lectura del santo Evangelio…”, sabrás que forma parte de un camino que el Señor quiere recorrer contigo, paso a paso, hasta llevarte a conocerlo y seguirlo cada vez más.

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